29/01/11

Los dioses acompañan a Antonio

A C.P.Cavafis

Digamos, por contradecir a los dioses,

que fue sólo un sueño,

y que Alejandría no se ha marchado

porque en verdad nunca estuvo,

ni tú la poseíste.

Digamos, por no dejar la historia a medias,

que la ciudad es ubicua

y que la llevas sin saberlo

enganchada a un pliegue de tu ropa;

que sus cafés, su luz, sus esquinas,

son en realidad los contornos del poema,

y que cada vez que la nombras

cae un muro derrumbado,

un café se apaga,

otra esquina se borra para siempre

en la ciudad real,

mientras en la bruma se perfila

la ciudad soñada:

donde ya abren los cafés,

yérguense los muros,

la gente se ama en las esquinas;

donde la luz, ya gastada,

anuncia el advenimiento de la sombra.

Porque, ahora sí,

Alejandría, la otra, se ha marchado.


Madrid, enero 2011 - (escrito en un café, detrás de la lluvia)

1 huellas dejadas:

Gonzalo dijo...

Alfonso no sé "como era",...
pero sé que -AHORA- me gusta.
... FELICIDADES!!
Un soleado saludo.