Otras veces llega con los trenes,
que siempre vienen de otra parte,
ésa en la que el corazón,
cediendo a un gusto extraviado,
siempre desearía estar.
Llega y nos roza con su látigo de fuego
como para decirnos:
la vida es esto y no lo tuyo;
la vida es esto que llega con los trenes,
y se baja,
con sus pies pequeños como labios,
y te mira,
con sus ojos dulces como labios,
y te roza,
con sus labios crueles como labios,
y luego vuelve a subir,
majestuosa y un poco puta,
sabiendo, como sabe,
que tú,
perro fiel y sin billete,
la seguirás detrás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




7 huellas dejadas:
Sencillamente sublime, y estremecedor a la vez, mon amie!!
Un abrazo muy fuerte.
Mañana nos vemos!!
Jesús
hombre, Jesús!!!
nos vemos hoy
abrazo:)))
Te echaba de menos...!
Besos
un beso Isabel. lo tengo esto no sólo en obras, sino abandonado del todo...
eso me parecía a mi... a ver si trabajamos un poco, hombre, que no todo van a ser labios crueles y esquivos..
reclamaciones por la puerta del fondo... ;)
Pos no la sigas. Un beso de vuelta de vacaciones.
Publicar un comentario en la entrada